Adriana Lecouvreur emociona en ABAO Bilbao Ópera: conversación con la mezzosoprano Anna Gomá
La ópera de Francesco Cilea ha sido la segunda de esta temporada, representada este pasado noviembre y diciembre. Con un elenco ambicioso y elegante dirigido por el prestigioso y sabio maestro Marco Armiliato, así como bajo la eficaz dirección escénica de Mario Pontiggia, junto con la orquesta, coro y ballet realizaron un trabajo de bella factura. Merece especial mención la maravillosa declamación como Freda de la soprano María Agresta, poniendo los pelos de punta en cada actuación. Cilea firma una preciosa partitura que en este caso ha resultado verdadera gracias al trabajo conjunto de todos los intervinientes.
Otra ópera para haber disfrutado desde el patio de butacas.
Tenemos la suerte de contar de nuevo con la mezzosoprano catalana Anna Gomá, está vez concediéndonos la siguiente entrevista en la que charlamos sobre su experiencia en esta producción, de sus inicios como cantante y de sus proyectos.


Hola, Anna, encantados de que nos concedas esta entrevista en CulturaBAI, ya que has estado de vuelta en Bilbao con el papel de Mademoiselle Dangeville en la ópera Adriana Lecouvreur.
Antes de nada daros las gracias por contar conmigo para esta entrevista.
Cuéntanos quién es tu personaje en Adriana y en qué momentos de la obra intervienes.
En esta ópera he interpretado el personaje de Mademoiselle Dangeville, que es una actriz de la compañía en la que trabaja Adriana Lecouvreur, la protagonista. Las intervenciones de mi personaje siempre es junto a otros tres actores de la compañía de teatro de Michonet, apareciendo en el primer y en el cuarto actos. Este cuarteto de actores representan el entorno cotidiano de Adriana. En el primer acto podemos ver cómo están en acción, porque es como verlos entre bambalinas antes de salir a actuar y también durante la función, cómo van y vienen, entran para coger una cosa, salen…;en el cuarto acto van a visitar a Adriana para convencerla de que vuelva a los escenarios.
¿Qué papel juega dentro de la trama de la ópera el personaje de MademoiselleDangeville?
Su papel es el de mostrarnos un poco más el mundo de Adriana, contextualizar su entorno tanto profesional, de artistas, como de amistad, aunque…bueno, no se sabe muy bien si son amigos o no, porque había como una cierta rivalidad entre los actores de la compañía.
Siendo un personaje del cuarteto cómico de la obra, ¿qué dificultad entraña encarnar este papel?
La mayor dificultad que entraña es que lo que se canta son bocaditos pequeños, muy rápidos, y hay que encajarlos con el resto del cuarteto cómico además de con el personaje de Michonet y otros personajes que pasan por la escena. Exige estar muy atenta, no dejar hueco para ningún despiste, porque podría producirse un efecto dominó donde no funcionasen el resto de entradas, dado el ritmo tan rápido y tan frenético de las intervenciones…o sea, que tus compañeros dependen de ti un poco…gracias al trabajo y a esa concentración todo ha salido como debía!
¿Cómo te has preparado para ello?
Primero me gusta entender el significado del texto, después estudio la partitura musicalmente, escuchándola, viendo por dónde va…lo estudio lento, porque siempre que hay un fragmento rápido, primero hay que estudiarla lento…por último preparo el personaje teatralmente, o sea, acostumbro a analizarlo y entender el porqué de cada cosa y qué objetivos tengo y por qué está pasando esto. Aunque siempre lo dejo un poco abierto dado que intervendrá el director de escena. Hay veces que podemos saber cómo es la propuesta con anterioridad, pero otras veces no es así, con lo que entonces tienes que llevarlo al menos abierto a posibles modificaciones. Hay que hacer lo que proponga el director de escena para que todo tenga sentido, para que todos estemos en una misma idea y en un mismo concepto de la obra.
¿ Es así como sueles preparar tus personajes en general?
Sí, en general esta es mi forma de trabajar: leer el texto primero y saber qué quiere decir, entender cada palabra; segundo, trabajar musicalmente y seguido intentar ver cómo conjuga música y letra, qué es lo que nos está diciendo la música sobre el texto y también qué nos puede chivar el texto de la música; finalmente, ver la dramaturgia interna de cada personaje en cada escena.
¿Cuanto tiempo de estudio te suele llevar un personaje?
Depende mucho del tipo de personaje,claro. En este caso de Mademoiselle Dangeville, siendo relativamente un personaje corto, el estudio conlleva entre uno y dos meses antes de llegar al teatro; en otros casos, un papel principal puede llevarte tranquilamente un año y aún así lo debutas y sigues estudiando…o sea, nunca terminas de estudiarlo.
¿Cómo han sido los ensayos en conjunto?
La verdad es que han sido muy relajados y con muy buen ambiente. Todo ha sido gracias al director musical, Marco Armiliato y a Mario Pontiggia, el director de escena, más allá de todo el equipo técnico que tiene Abao, ya que es una maravilla trabajar con ellos porque siempre hay buenas caras, buena disposición: es gente que notas que le gusta el teatro y que está allí porque le gusta su profesión. Esto te llega y hace que el trabajo en el teatro todos los días se haga fácil. Además, ciertamente ha habido muy buena sintonía entre todos los compañeros, agradables, todo el mundo muy cercano…sabiendo que María, Jorge o Carlos son primeras estrellas a nivel mundial…como compañeros muy, muy, muy cercanos, muy amables. ¡Para mi ha sido una producción de ensueño!
¿Qué tipo de intervenciones tiene tu personaje?
Como ya he comentado, son frases normalmente cortas, rápidas o medio rápidas, pero que están insertadas en toda una serie de contestaciones y además tiene momentos corales como cuarteto. Hay intervenciones a voces y entramos juntos a la vez o incluso hacemos unísono. Tambien hay interacciones con otros roles principales, aunque con Adriana más bien en el acto cuarto.
ABAO suele apostar por nuevos talentos en sus producciones…
Tengo que decir que en Abao apuestan mucho por el talento local y cercano. En el cast la única intérprete italiana era María Agresta, el resto todos éramos españoles y esto pasó también en Suor Angélica. Ahí éramos muchísimos, y en proporción muy pocos extranjeros. Esto hay que apreciarlo y ponerlo en valor.
El público bilbaíno ya te conoció en la ópera de la temporada pasada, Suor Angelica. ¿cómo ha sido tu experiencia esta vez?
La temporada pasada actué en Suor Angélica (La suora Zelatrize) y la anterior en la ópera berri de Cosi fan tutte (Dorabella). Las tres experiencias han sido maravillosas. El trato que te dan la verdad es que te sientes como en casa, ¡yo me siento como en casa!
Cuéntanos, ¿Cómo empezaste a cantar lírico?
Pues si os cuento cómo empecé a cantar la verdad es que es un poco gracioso, porque yo no quería cantar, yo quería ser actriz. Lo que pasa que la vida me fue empujando hacia este lado. Yo empecé a estudiar música y a cantar porque pensé que me iría bien por el teatro. La profesora de la escuela de música me animaba y al final una cosa lleva a la otra, empiezas a cantar y el gusanito te va picando hasta que llega un momento en que se convierte en lo que quieres hacer…y claro, para mi la ópera es total, es una complementación perfecta entre teatro y canto.
¿Cómo fueron tus inicios musicales?
Después de los estudios de teatro que hice en Barcelona, quise hacer los estudios de canto, así que entré en el Conservatorio de Valencia. De ahí ya me fui a Italia a una escuela de perfeccionamiento y volví …y sí, la vida me ha ido llevando desde aquel profesor que me animó a estudiar música hasta la profesora de la escuela de música, Eulalia Caso, que detectó que me encantaba cantar y me daba solos en la coral, siendo yo adolescente (yo empecé música siendo adolescente). Tengo el recuerdo de preguntarle porqué me daba algún solo si había gente que llevaban desde pequeños haciendo música. Me respondía que “porque te gusta mucho”. Yo me acuerdo quedarme bloqueado pensando “me ha pillado”…evidentemente, me gustaba, porque si no no estaría aquí.
Además de cantante tienes formación en teatro, ¿qué te aporta cada una de las facetas a la hora de interpretar un papel?
La formación de teatro me ayuda muchísimo. Creo que es una pena que en los conservatorios la formación que dan como actor sea tan básica, porque en realidad el cantante de ópera tendría que tener la misma formación que un muy buen actor. En los tiempos que corren, que al público le gusta ver al cantante realmente actuando y no simplemente cantando y haciendo alguna cosa más, es fundamental tener un dominio técnico de la interpretación. Por tradición, hay veces que no se termina de entender que el actor tiene también su técnica. Cuanto más dominio tienes de la técnica actoral, más libertad se tiene a la hora de enfocar el canto y viceversa, cuanto más afianzada está la técnica vocal, más te puedes concentrar en la actoral, con lo cual llegamos al punto de que si las dos están en muy buen estado y con muy buen dominio, puedes realmente disfrutar y fluir.
Esto es lo que pasa cuando un artista realmente nos conmueve: es porque lo que está pasando está pasando de verdad.
En mi caso estoy convencida de que mi formación en teatro me ha ayudado muchísimo y que me ha abierto puertas, incluso.
En esta ópera dirigida por el maestro Marco Armiliato y el director de escena Mario Pontiggia, ¿Cómo has sentido que se creaba tu personaje?
Pues mi personaje se fue creando poco a poco y yo creo que empecé a encontrarle el punto cuando me probaron el vestuario y llevaba una especie de culo postizo, ya que en el primer acto se escenifica la representación de una obra de teatro, un personaje del siglo XV. Era una imagen muy graciosa, muy de colombina, muy de sirvientas y graciosa, también por el sombrerito que llevaba…eso me dio muchas pistas de llevarlo hacia una bis un poco más cómica, porque además hay una especie de disputa absurda entre Poisson y Dangeville, así que lo llevamos un poco en ese sentido.
El vestuario y el maquillaje, partes muy importantes también de la escenificación, ¿de qué manera te ayudan en la interpretación?
El vestuario y el maquillaje siempre ayudan a encontrar la físicidad del personaje: por un lado, cómo se mueve, porque el vestuario te condiciona los movimientos. Por otro lado, sin duda te da pistas sobre las características del mismo: si es más alegre o más serio si el vestuario es más sobrio…Me ha encantado mi vestuario: en el primer acto el vestido de época, con esas culeras a los lados, me ha hecho mucha gracia porque era novedad para mi. El segundo vestido que llevaba en el cuarto acto era de estilo modernista, a mí me recordaba totalmente a Gaudí. ¡Me parecía precioso! La verdad es que esta producción en general ha estado llena de belleza por todas partes.
¿Alguna anécdota con el atrezzo?
Jajaaa…si tienen que pasar cosas, siempre pasan en el estreno. En un momento dado yo pasaba entre dos tocadores muy rápido y con estas culeras a los lados siempre pensaba que un día me iba a llevar uno por delante…pues no pasó nunca en los ensayos…hasta el día del estreno. Evidentemente nadie se dio cuenta puesto que reaccioné naturalmente poniendo la mesa en su sitio como si fuese parte de la escena… mis compañeros luego se reían entre cajas cuando salimos del escenario…y estas cosas, bueno, pues dan vida al teatro, porque el teatro al final está vivo.
¿Qué destacarías del proyecto de ABAO Bilbao Ópera? ¿Cómo suele ser la respuesta del público en Bilbao, y en concreto de esta Adriana?
Para mí Abao hace un gran trabajo, una labor titánica para llevar a cabo una temporada de este calibre y de gran nivel. El público siempre responde muy bien, la verdad. En este caso, Adriana es una ópera que va bastante enlazada, así que entre medias no había muchos aplausos, pero al final eran apoteosicos. Eso siempre reconforta, que haya llegado al público el trabajo que has hecho.
Has hecho diferentes roles en tu carrera como artista y cantado en diferentes lugares, ¿Cómo ves el presente de la ópera?
Creo que es un momento muy interesante para la ópera, veo un momento de cambio en que se están abriendo nuevos horizontes, nuevas posibilidades. Hay una variedad más amplia de oferta y de enfoques de los artistas que no sabemos todavía a dónde nos va a llevar. Yo creo que puede ser un futuro muy interesante porque esto no puede hacer más que enriquecer el mundo de la ópera. Además, a nivel de público me parece que los jóvenes empiezan a interesarse. Creo que hay que dar la oportunidad de ver a dónde nos llevan estas nuevas ideas.
Además de ópera también cantas Zarzuela, conciertos… ¿qué diferencias encuentras a la hora de trabajar cada actuación? ¿Te sientes igual de cómoda en cada formato?
Cada género es distinto, pero es enriquecedor. Yo me siento cómoda en todos, la verdad. La zarzuela me permite decir texto, lo que conecta con mis orígenes de teatro. El formato de concierto, por ejemplo, me permite establecer un recorrido y profundizar en la interpretación dirigida directamente al público, es decir, que tú puedes gestionar cómo manejas el transcurso del concierto y el recorrido emocional que quieres que sienta el público. La ópera, como ya he dicho, aúna mis dos pasiones, la interpretación y el canto. La verdad es que me gustan todos, no podría elegir: cuando hago muchos conciertos, me apetece volver a hacer ópera y cuando sucede que estoy haciendo más producciones de ópera, entonces pienso, “Ay, me apetece hacer una zarzuela”…a mi me complementan como artista y los tres formatos los encuentro necesarios.
¿qué proyectos destacarías de tu carrera musical?
Para mí todos los proyectos son importantes y todos suman en mi carrera, es como poner granito tras granito. Obviamente, hacer Dorabella en Abao fue un proyecto muy importante y que me aportó muchísimo como cantante. Igualmente, hacer de Alisa en Lucia de Lammermoor junto a Nadine Sierra y Javier Camarena o esta misma Dangeville al lado de María Agresta, Carlos Álvarez y Jorge de León, son proyectos que me enriquecen muchísimo. Mi filosofía es ir trabajando como una hormiguita y sacar lo mejor de cada proyecto, aprender y dar un paso más para ir sembrando a futuro.
¿Próximos proyectos?
Tengo en marcha hacer la Mercedes de Carmen en Oviedo y algún que otro proyecto. Pero tras un año de trabajo intenso, voy a tener unos meses de pausa y aprovechar para enfocarme en hacer un cambio de repertorio ya que la voz lo pide. Creo que es lo adecuado para seguir dando pasos y ahondar en la búsqueda de un repertorio como mezzo dramática.
Como curiosidad, ¿cómo te preparas antes de cada actuación?
Acostumbro a llegar un poco pronto y me gusta tener tiempo después de que me hayan maquillado y peinado. De hecho, suelo pedir por favor contar con este tiempo para vocalizar tranquilamente. Justo antes de empezar una actuación, hago un ejercicio de concentración que aprendí hace muchos años cuando era muy pequeña en mis primeras clases de teatro. Son unos pasos, unos giros que se hacen en teatro y que consisten en andar siete pasos 76543211234567. Esto me pone con la energía justa para empezar.
Muchísimas gracias por tu tiempo y colaboración…¿Algo que añadir?
Agradeceros a CulturaBAI esta entrevista y felicitaros por vuestro apoyo a la cultura, que cada vez es más necesaria.
ABAO Bilbao Ópera — www.abao.org
Anna Gomá — www.annagoma.com
(c) María Brodal, texto y fotografías; Anna Gomá, vídeo
