Aventuras y desventuras de Robin el truhan en la 3ª edición del Festival Internacional de Cuento Literario Aldecoa de Vitoria-Gasteiz (Cap.4)
CAPÍTULO 4
LOS MIEDOS
Robin el truhan pensaba que el mundo está lleno de miedos: miedos por mar, miedos por las carreteras y miedos en los mapas del cielo. En el tráfico literario había un atasco, libros y más libros ocupando parte del camino que no dejaban avanzar para llegar a su destino. Vitoria es una ciudad con muchas rotondas: rotondas por el sur, rotondas en los dramas y rotondas en las lecturas. Ya no se trata solo de comprender Pedro Páramo de Juan Rulfo, sino de que ese personaje siga viviendo en un tiempo difícil para los muertos.
Según iba pasando el viernes, a nuestro Truhan le atrapó una excitación creativa para vencer al frío y al aburrimiento del vacío de historias. Robin el Truhan no era Juan Rulfo, no iba a revolucionar el pensamiento literario con un libro eterno, pero lo que sí podía hacer era poner su granito de arena para comprender ese presente recordado que le emborrachaba con sus metáforas.
—¡No camino, no oigo, no sé leer!—.
Nuestro arquero sintió en sus carnes la metamorfosis de todo escritor en Vitoria: el miedo al abandono literario navegó por sus venas dentro del cuerpo. Solo tradujo el ritmo de aquellas palabras que a veces le abandonaban en un precipicio.
Entró a una cafetería muy cerca de la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa y, con su consumición, le dieron un lápiz de carpintero y una hoja de una libreta a cuadros. Se sentó en una mesa y escribió en esa hoja que quería ser un auto de fe para los que no creen en ellos mismos.
La luz cambió y, aunque el paisaje tenía lágrimas en los ojos, Robin el Truhan estaba empeñado en que la lluvia no era un lugar lleno de curvas para un automóvil sin ruedas. Así que garabateó una historia de aventuras en el bosque de Sherwood, en su propio bosque de Sherwood, donde los árboles y el viento son diferentes. Se imaginó un relato sobre un héroe que tenía un arco y flechas y se escondía en el bosque de los malhechores.
Escribió hasta las siete menos cuarto de la tarde y fue al salón de actos de la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa para escuchar la conferencia “Conversaciones sobre un lugar que no aparece en los mapas”, con los escritores Manuel Rivas y Juan García, dentro de la III edición del Festival Internacional del Cuento Aldecoa de Vitoria-Gasteiz.
—¡Silencio… empieza la magia!
Texto de © Jorge Girbau Bustos
El lugar que no aparece en los mapas

Amante de las letras y de su lengua materna, escritor de cuentos, relatos y novelas, ¿puede ser Manuel Rivas el Ignacio Aldecoa gallego? ¿Tal vez un Bernardo Atxaga? Utilizando una definición que usa el propio autor, los tres son artesanos de las palabras, al igual que quienes hoy le acompañan: Itziar Otegi y Juan Garzia.
Otegi, escritora y traductora, modera una interesantísima charla con Rivas y Garzia sobre el lugar que no aparece en los mapas, título del encuentro. Ese lugar, sea cual sea, tiene que ver con nuestras emociones de vida. Juan Garzia ha traducido al euskera la obra Que me queres, amor?, un conjunto de cuentos escrito por Rivas que ensalza un género que hace tiempo dejó de ser el benjamín de la familia de la literatura.
Traducir no es solo convertir un idioma en otro, sino interpretar un texto en su lengua de origen y darle vida en otra. No se traduce con el diccionario, sino con el amplio conocimiento de las esencias de las palabras. Galego y euskera pertenecen a familias lingüísticas diferentes, pero ambas representan identidades culturales fuertes, con tradición, historia y literatura propias. Los autores coinciden en que es un gran honor ver sus obras traducidas a diversas lenguas y, en clave de humor, destacan lo maravilloso que es no entender ni una sola palabra de esas nuevas vidas que comienzan para sus creaciones.
El Festival Aldecoa refuerza con esta charla la magnitud del cuento como género literario. Grandes voces de la literatura nos demuestran que los cuentos comunican, enseñan, emocionan y perduran en el tiempo, porque las palabras tienen el poder de cambiar el mundo.
En un salón rebosante de público, Rivas nos deslumbra con el azul de sus ojos y nos embruja con su voz rasgada, mirándonos como quien lo hace al horizonte, algo fácil de entender si conoces la fiera belleza de a Costa da Morte, su tierra natal.
Escucharle, un placer; conocerlo, un privilegio; leer su obra, la necesidad que te he creado al leer este artículo. Querémoste!
Este festival del cuento subraya que la imaginación es primordial para profundizar en la realidad. Ipuinek mila kontu. Mucho que contarte.
Texto de © Vanesa de la Puente
Entrevista a Manuel Rivas, Premio Nacional de las Letras Españolas 2024 y Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 2022
© Jorge Girbau Bustos, entrevista; LuisÁn Ortiz, grabación, edición y montaje de vídeo
