Aventuras y desventuras de Robin el truhan en la 3ª edición del Festival Internacional de Cuento Literario Aldecoa de Vitoria-Gasteiz (Cap.2)
CAPÍTULO 2
IRONÍA Y SARCASMO
Robin el truhan hoy ha tenido que aprender a hablar en euskera correctamente en quince horas. No ha vuelto a casa porque la tercera edición del Festival Internacional de Cuento Literario le ha seducido, o se ha dejado querer por la vida de las historias que ha empezado a soñar. El bosque de Sherwood es ahora un recuerdo de sus recuerdos más íntimos. Juan Sin Tierra falleció y Ricardo Corazón de León no ha dejado de reinar, y todavía es su escudero fiel.

Pero, ¿por qué aprender euskera tan rápido? ¿Es un milagro o solo una cualidad de nuestro protagonista?
Aunque ya no haya enemigos ni razones para convertirse otra vez en guerrero, conviene estar preparado para ver posibles amenazas. Por esta razón estuvo quince horas estudiando la manera de ser un poco más sabio entre los sabios. No necesitaba examinarse ni recibir horas de clase, pero Robin el truhan siempre fue inteligente y espabilado, así que se puso manos a la obra: leyó cuentos escritos en euskera tratando de comprender el significado de las palabras de manera obsesiva, sin comer ni descansar.
Así que, después de este récord en el aprendizaje de un idioma desconocido, nuestro personaje fue a la mesa redonda “Ipar Euskal Herriko literatura eta ipuingintza, gaur” para escuchar a los ponentes Ur Apalategi, Itxaro Borda y Xan Idiart en el Centro de Investigación Micaela Portilla de Vitoria-Gasteiz. De esta mesa redonda hay varias cosas que a Robin el truhan le han llamado la atención por su complejidad.
¿Existe otro modo de contar en euskera en las diferentes zonas que componen el País Vasco? ¿Su universo literario es diferente? ¿Con cuántas miradas se puede contar un cuento en euskera? O, más aún: ¿qué tipo de lectores tiene el cuento escrito en euskera?
El euskera merece tener su literatura. Es normal buscar una razón de ser para estar en las bibliotecas o librerías. Es cierto que cada vez este idioma está más admitido en una sociedad que empieza incluso a reflexionar en euskera, y está bien; pero, a la vez, corremos el peligro de que este idioma se haga más grande que nuestro planeta. Hay que comprender que el euskera es algo que solo nos pertenece a nosotros.
¿Merece la pena conservar esa parte de nuestra identidad? Yo creo que sí, porque en el mundo de Robin el truhan caben todas las opiniones, todos los idiomas, todos los pensamientos y todas las vidas.
Terminó la mesa redonda, la sala se quedó vacía y Robin el truhan pensó en su casa. Pensó en el bosque de Sherwood.
Entrevista al 54º Premio Internacional de Cuento Aldecoa, Fernando Garriga
Lectura del cuento “La humilde vida de Sebastián Zafra” de Ignacio Aldecoa por el actor Gorka Aginagalde
© Jorge Girbau Bustos, texto, entrevista e imagen; LuisÁn Ortiz, grabación, edición y montaje de los vídeos
