miércoles, septiembre 2, 2026
Música

Arqueología digital entre vinilos: los años de Garrapata Dance

Hay algo extraño en encontrarse con uno mismo veinte años después. No hablo simplemente de mirar una fotografía antigua. Hablo de entrar en un lugar que ya no existe, recorrer sus habitaciones y encontrar allí algunas cosas prácticamente como las dejamos.

Solo que ese lugar estaba en Internet.

Haciendo estos días una pequeña búsqueda arqueológica en Internet Archive apareció algo que creía prácticamente desaparecido: los restos de GarrapataDance.com, la página web del programa de música electrónica que durante varias temporadas hicimos en la emisora comunitaria Ola!19 de Vitoria-Gasteiz.

Y allí seguía parte de aquella historia.

Una web diseñada con todos los excesos propios de los primeros años 2000: tipografías enormes, colores imposibles, fotografías con una resolución que entonces nos parecía perfectamente aceptable, noticias, rankings musicales, un foro, entrevistas…

Vista desde 2026 tiene algo de yacimiento arqueológico digital. Pero detrás de aquellos píxeles hay una época de mi vida.

Y mucha música.

«GarrapataDance.com recuperada más de veinte años después a través de Internet Archive. Movemos Vitoria. Los viernes de 22 a 01 en el 91.8 FM»

Antes de Garrapata Dance estaba la música

La historia, en realidad, empieza mucho antes. Siempre me ha gustado la música y nunca he entendido demasiado bien las fronteras que construimos entre unos géneros y otros. Puedo escuchar a Elvis Presley, los Beach Boys o Michael Jackson y emocionarme también con Beethoven, Ravel, Joaquín Rodrigo, Pachelbel, Samuel Barber o Corelli.

Porque antes que la electrónica estuvo la melodía.

Y después llegaron los sintetizadores.

Jean-Michel Jarre y Vangelis fueron fundamentales para mí. Aquellas máquinas eran capaces de crear universos sonoros completamente nuevos. Después aparecieron otros nombres, como Yanni, y poco a poco fui acercándome a una electrónica cada vez más contemporánea hasta encontrar el trance.

Ahí ocurrió algo.

El trance melódico tenía muchas de las cosas que siempre me habían atraído de la música clásica: desarrollo, tensión, repetición, crescendos, pausas y, sobre todo, melodía y emoción.

Quizá por eso nunca me ha resultado extraño pasar de Samuel Barber a Tiësto. Los instrumentos cambian; la capacidad de emocionarnos con unas notas, no.

Cuando cada semana podía aparecer un himno

Quienes vivimos musicalmente los últimos años de los noventa y los primeros de los 2000 sabemos lo difícil que resulta resumir aquello. Parecía que cada semana aparecía algo nuevo.

Robert Miles, Faithless, Sash!, ATB, Chicane, Darude, Ferry Corsten, Gouryella, System F, Binary Finary, Paul van Dyk, Tiësto, Armin van Buuren…

Y aquello era solamente una parte.

El dance y el eurodance habían llenado las pistas con 2 Unlimited, Snap!, Culture Beat, Corona, Haddaway, Gala, Alice Deejay, Fragma, Lasgo, Milk Inc., Ian Van Dahl, Sylver, Safri Duo, Vengaboys o Aqua, mientras aquí también teníamos una enorme escena propia con nombres como Chimo Bayo, Sensity World, New Limit, Pastis & Buenri, Abel Ramos, Víctor Pérez, Alberto DJ o Alex TrackOne.

Pont Aeri. La Non Stop de Bilbao. Ibiza. Las salas catalanas. La escena levantina. Y también los bares y discotecas de Vitoria.

House, progressive, techno, dance, trance…

Para mí nunca ha habido una época musical como aquella.

Seguramente haya nostalgia al recordarla, pero también existía una extraordinaria sensación de descubrimiento. Queríamos saber qué había salido esa semana.

Y conseguirlo no era tan sencillo como abrir hoy una plataforma de streaming.

Las madrugadas de Tendance

Una de mis grandes fuentes de descubrimiento musical fue la radio. Los viernes y sábados tenía una cita casi religiosa con Tendance, el mítico programa presentado por Ricky García en Los 40 Principales.

Empezaba de madrugada, sobre las dos, y durante dos horas aquello podía ser una auténtica locura musical.

Yo escuchaba y apuntaba.

Tema que me interesaba, tema que intentaba localizar después.

Internet estaba empezando a transformar nuestra relación con la música. Había conseguido localizar páginas especializadas donde aparecían rápidamente novedades electrónicas en MP3. También estaban Napster y aquellos programas de intercambio de archivos en los que escribías el título de una canción y esperabas a que alguien, en algún lugar, la tuviera compartida.

Durante la semana iba acumulando música. Escuchaba, descartaba y seleccionaba. Sin saberlo, estaba aprendiendo una forma de trabajar que después trasladaría a mi propio programa.

Tendance terminó desapareciendo y me quedé un poco huérfano de aquellas madrugadas.

Lo curioso es que, más de veinte años después, una de las páginas recuperadas de GarrapataDance.com me ha devuelto mi propia explicación de entonces. Allí contaba que precisamente la desaparición de Tendance había sido una de las razones que me llevaron a continuar aquella idea haciendo mi propio programa de música electrónica.

Internet me ha devuelto un recuerdo que ya empezaba a desdibujarse.

Ola!19: si no tenemos un medio, hagamos uno

A comienzos de los años 2000 apareció en Vitoria-Gasteiz un proyecto muy diferente a los medios convencionales: Ola!19.

Una radio comunitaria y asociativa a la que tuve la oportunidad de incorporarme prácticamente desde sus comienzos. La presidencia y la dirección correspondían a otras personas, pero formé parte de aquel proyecto que apostaba por algo bastante sencillo de explicar: si determinadas personas y contenidos no tenían espacio en los medios tradicionales, podíamos intentar construir nuestro propio medio.

Y lo hicimos.

Ola!19 comenzó a emitir para Vitoria-Gasteiz y sus alrededores a través del 91.8 de la FM. Aquello nos permitió además desarrollar nuestros propios programas.

El mío estaba bastante claro.

Música electrónica.

Solo faltaba encontrarle un nombre.

¿Y por qué demonios Garrapata Dance?

Sí.

Garrapata Dance.

Después de veinte años sigo pensando que el nombre requiere una explicación.

La idea era sencilla y tenía cierto sentido del humor. Una garrapata pica y, cuando algo te pica, quieras o no, te mueves.

Eso era precisamente lo que quería conseguir con la música.

Que picara.

Que alguien estuviera tranquilamente escuchando la radio en casa y terminara moviendo un pie. Después el otro. Y si conseguíamos que se levantara, misión cumplida.

Garrapata Dance no fue un proyecto que hiciera completamente solo. Durante aquella etapa compartí el programa con un compañero con el que coincidí entonces en nuestra pasión por la música electrónica. Durante varias temporadas estuvimos detrás de aquellos micrófonos poniendo novedades, haciendo sesiones y entrevistando a DJs y productores que pasaban por Vitoria o con los que conseguíamos contactar.

Los viernes empezábamos a las diez de la noche y terminábamos a la una.

Tres horas de música electrónica.

«Parrilla de Ola!19 donde aparece el Garrapata Dance»

Los restos de la antigua web nos permiten recuperar incluso cifras que había olvidado: Garrapata Dance llegó al menos a una tercera temporada y rozaba ya los 70 programas cuando aquella información fue publicada.

No estuvo mal para un programa nacido en una pequeña radio comunitaria de Vitoria.

«Durante una emisión de Garrapata Dance en los estudios de Ola!19. En el ordenador, VirtualDJ, una de las herramientas que utilizábamos entonces para poner y mezclar música en directo»

Veinte canciones para el viernes

El programa del viernes empezaba realmente muchos días antes.

Durante toda la semana buscaba novedades. Recorría las páginas que conocía, escuchaba música, descargaba temas y recopilaba todo aquello que me parecía interesante.

Cuando llegaba el viernes tocaba hacer la criba.

De todo lo encontrado seleccionaba aproximadamente veinte canciones.

Las dos primeras horas de Garrapata Dance estaban dedicadas fundamentalmente a novedades: trance, dance, progressive, house y otros sonidos electrónicos. La tercera era diferente.

Era la hora de la sesión.

Y ahí dejábamos que hablara la música.

Para mezclar utilizábamos también las herramientas digitales que comenzaban a transformar el trabajo del DJ. VirtualDJ formó parte de aquellos programas, en una época en la que el MP3 y el ordenador empezaban a convivir con una manera de entender la música que todavía tenía un pie muy importante en el formato físico.

Porque mi verdadera debilidad estaba en otro sitio.

En el vinilo.

Fresh Trance Vol. 1: un sonido que sobrevivió

Entre todo este material ha sobrevivido también algo mucho más difícil de encontrar que una fotografía: música. Conservo una sesión grabada el 23 de marzo de 2007 bajo el título Fresh Trance Vol. 1. Escucharla hoy es otra forma de viajar a aquella época. No es una sesión que ahora pretenda juzgar por su perfección técnica; es, sencillamente, una fotografía sonora de lo que escuchaba y pinchaba entonces. Trance, mezclas y una manera de entender la música que formaba parte del universo de Garrapata Dance.

Educative Records: una ruina maravillosa

En Vitoria había un lugar bastante peligroso para mi economía: Educative Records, en el número 9 de la calle Enrique Eguren.

Al frente estaba Juan Carlos, JC Genius, vinculado también a Miranda de Ebro y buen conocedor de aquella escena. Juan Carlos y su amigo Christian Warehouse fueron además dos de las personas de las que aprendí a pinchar.

Yo iba a Educative Records continuamente.

Y me dejaba una pasta.

Una auténtica pasta.

Porque siempre había alguna novedad. Y después otra. Y otra. Entrabas pensando llevarte un disco y aquello podía terminar de cualquier manera.

Internet nos permitía acceder a muchísima música en MP3, pero para mí el vinilo era otra cosa. Sacar el disco de la funda, colocarlo sobre el plato, poner la aguja, buscar el primer golpe, escuchar el otro disco por los auriculares, mover el pitch, tocar ligeramente el vinilo, corregir y conseguir finalmente que dos canciones quedaran perfectamente cuadradas.

Sin SYNC. Sin una pantalla enseñándote las dos formas de onda.

A oído.

Pinchar de aquella manera te obligaba a conocer la estructura de la música. A saber dónde estaba el cambio, cuándo terminaba una frase, cuándo llegaba el subidón y en qué momento podías introducir el siguiente disco.

Terminabas casi tocando la música.

Y aquello enganchaba. Mucho.

La prueba es que todavía conservo una colección de aproximadamente 600 o 700 vinilos de trance, dance, house, techno y otros estilos electrónicos reunidos principalmente durante aquellos años.

«Parte de una colección de entre 600 y 700 vinilos reunida durante aquellos años. Muchos de ellos acabaron sonando los viernes en Garrapata Dance»

GarrapataDance.com: cuando el programa saltó a Internet

El programa acabó teniendo también su propia vida en Internet.

Una captura del antiguo foro ha permitido recuperar incluso el momento: el 6 de febrero de 2006 anunciábamos que por fin teníamos dominio propio.

GarrapataDance.com.

Aquella web era una prolongación del programa. Publicábamos noticias relacionadas con la electrónica, hablábamos de fiestas y festivales internacionales, manteníamos un foro y teníamos nuestro propio ranking semanal.

Una de las páginas recuperadas conserva, por ejemplo, El Top de Garrapata Dance correspondiente a la semana del 14 al 21 de marzo de 2006.

Cinco canciones. Subidas, bajadas y novedades.

Y comentarios escritos con todo el entusiasmo de alguien absolutamente enamorado de aquella música.

Vista hoy, aquella página es puro 2006.

Y precisamente por eso me encanta.

«El Top de Garrapata Dance de marzo de 2006. La web permitía incluso escuchar fragmentos de algunos de los temas seleccionados»

De escuchar entrevistas a hacerlas nosotros

Garrapata Dance terminó siendo bastante más que poner música durante tres horas.

Por el programa fueron pasando DJs y productores de diferentes lugares y pudimos entrevistar a personas vinculadas a algunas de las salas y escenas importantes de aquellos años.

El archivo recuperado conserva nombres que yo mismo empezaba a olvidar: DJ Voza, DJ Tato, Iker Núñez, DJ Lemoch, David del Olmo, Joselu, DJ Sila, DJ SK, Mikel Spartero, DJ Gordy, J. Louis, Sampleking, Chus Liberata, Gabi Cubero…

Algunos participaron presencialmente y con otros contactábamos telefónicamente. Había gente relacionada con Círculo en Vitoria, la NON, Matinée Group, Space Barcelona o Ibiza.

Viendo hoy aquella lista sorprende todo lo que llegamos a hacer desde una pequeña emisora comunitaria de Vitoria.

«DJ Lemoch siendo entrevistado en el Garrapata Dance junto a Joselu (Discoteca Círculo) y David del Olmo»

También mantuve entonces una buena amistad con Alex TrackOne, uno de los productores españoles que más admiraba. En alguna ocasión me hacía llegar sus producciones para que pudiéramos estrenarlas en el programa.

«Mensaje de Alex TrackOne en el foro de Garrapata Dance el 14 de febrero de 2006»

Recuerdo especialmente temas como La música u On Top, con aquellas melodías impresionantes.

Para alguien que unos años antes esperaba hasta las dos de la madrugada para escuchar qué novedades presentaba Ricky García en Tendance, encontrarse después delante de un micrófono anunciando una primicia tenía algo de círculo cerrado.

Simon & Shaker: 27 de abril de 2007

Y entre estos restos arqueológicos aparece también una fecha concreta.

27 de abril de 2007.

Garrapata Dance entrevistaba a Simon & Shaker, uno de los nombres importantes de la electrónica española de aquellos años, aprovechando su paso por Vitoria.

Las imágenes tienen hoy una calidad que nos devuelve inmediatamente a los primeros vídeos digitales de Internet.

Pero ahí estamos.

Los micrófonos, los auriculares, los ordenadores, VirtualDJ, los papeles con las preguntas, el pequeño estudio…

Haciendo radio.

«Garrapata Dance durante la entrevista a Simon & Shaker. Ola!19, Vitoria-Gasteiz, 27 de abril de 2007»

Es curioso. En aquel momento simplemente estábamos haciendo el programa del viernes.

Veinte años después, esas imágenes se han convertido en documentos.

¿Era realmente mejor aquella época?

La nostalgia es peligrosa. Siempre tiende a embellecer aquello que ocurrió hace mucho tiempo. Por eso intento no caer en la afirmación fácil de que «antes toda la música era mejor».

Pero sí creo que nuestra relación con ella era diferente.

Había que buscar. Había que esperar. Había que descubrir.

Escuchabas Tendance y apuntabas un título. Buscabas una canción. Encontrabas una página que tenía novedades. Esperabas una descarga. Entrabas en Educative Records y Juan Carlos tenía un vinilo nuevo. Lo escuchabas. Te lo llevabas.

Llegaba el viernes.

De todo lo encontrado durante la semana seleccionabas veinte temas, cogías los discos, te ibas a Ola!19, preparabas el programa, encendías el micrófono y durante tres horas compartías tus descubrimientos con quien estuviera escuchando al otro lado del 91.8.

Hoy tenemos millones de canciones disponibles en unos segundos.

Y es maravilloso.

Pero quizá, precisamente porque ahora podemos tenerlo todo inmediatamente, hemos perdido una pequeña parte de aquella sensación de haber encontrado un tesoro.

Veinte años después

Han pasado más de veinte años y la tecnología ha cambiado hasta extremos que entonces habrían parecido ciencia ficción. Hoy podemos llevar miles de canciones en un dispositivo diminuto, tener un estudio de producción musical en casa, crear una canción prácticamente desde cualquier sitio y distribuirla por todo el planeta.

Pero algunas cosas no han cambiado.

Sigo queriendo hacer música. Sigo sintiendo curiosidad cuando tengo delante un sintetizador. Sigo disfrutando descubriendo cómo unas pocas notas pueden convertirse en una melodía. Sigo poniéndome delante de una mesa de DJ.

Y sigo escuchando trance.

Quizá porque todo forma parte de la misma historia.

Beethoven. Barber. Vangelis. Jarre. Robert Miles. Tiësto. Paul van Dyk. Armin van Buuren.

Escuchar música. Buscarla. Comprar un disco. Pincharlo. Intentar crearla. Y durante unos años, también contarla a través de una radio.

Todo esto ha vuelto ahora por una casualidad.

Una búsqueda en Internet Archive.

Un dominio que dejó de existir. Unas fotografías de 2005. Una página de 2006. Un vídeo de 2007.

Restos arqueológicos de una Internet que también desapareció.

Y de repente vuelvo a estar allí.

Es viernes. Son las diez de la noche. Delante tengo las novedades que he recopilado durante toda la semana. A un lado, los auriculares. Al otro, unos cuantos vinilos.

El piloto del micrófono se enciende.

Estamos en el 91.8 de la FM.

Vitoria está al otro lado.

Y tenemos tres horas por delante.

Buenas noches. Esto es Garrapata Dance.

Que empiece la música.

© LuisÁn Ortiz, texto y capturas (Internet Archive)

LuisÁn Ortiz

Responsable de CulturaBAI y colaborador de la sección de Cine y Televisión. Coordina la línea editorial y la publicación diaria del periódico cultural.
Profesión: realizador audiovisual.
Web: laoaudiovisual.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *