Mercado de Trueque de libros: una carta de amor
El fin de semana del 24 y 25 de octubre se celebró en el Iradier Arena de Vitoria-Gasteiz la decimocuarta edición del Mercado de Trueque de libros. Un evento literario que además del intercambio de libros ofreció música en vivo, talleres infantiles y cuentacuentos. Organizado de forma anual por la Red de Bibliotecas Municipales es una manera diferente de celebrar el Día de las Bibliotecas.
He asistido a las diez últimas ediciones del Mercado de Trueque de libros, incluyendo esta última del 2026. Y he de decir que probablemente sea mi fecha favorita de todo el año. Puede que quien lea estas líneas opine que exagero. ¿Cómo puede ser tan relevante un intercambio de libros para una persona? ¿No hay otras fechas más memorables a lo largo del año como lo son las navidades, tu propio cumpleaños o eventos literarios de gran magnitud como el Negrasteiz? Sí, esas fechas siguen siendo especiales, pero es casi imposible superar las emociones que me ofrece el Mercado de Trueque de libros.
Cuando vas a una librería, más o menos, te imaginas qué te puedes encontrar en las estanterías. Sabes que estará la novela que ha ganado el último premio Planeta; la novedad que llena todo el espacio del escaparate o el libro de la película o serie que acaba de estrenarse en plataformas digitales. Es cierto que también encuentras libros que te sorprenden, autores que no conocías o ediciones hermosas que consiguen llenar tu satisfacción lectora. Eso es indudable. Pero el Trueque de libros va más allá de esa experiencia.
En el Mercado de Trueque de libros nunca sabes lo que te vas a encontrar. Entras con una cantidad de libros para intercambiar, te dan unos tickets de colores en función de lo que has llevado y te acercas a las mesas en busca de algo que te pueda gustar. Y ahí es donde comienza la magia. Te deslizas como puedes entre las personas que se agolpan en frente de la mesa y hojeas los libros. Algunos no te dicen nada, otros ya los has leído y otros tantos sabes que no son para ti. Lees las sinopsis y observas sus portadas. A veces puede ser un proceso largo, pero, de pronto, encuentras una joya. Un libro que estuviste a punto de comprar hace años y luego te quedaste con la intriga de qué pasaría; un clásico que aún no has leído; el libro de un autor que admiras y del que no sabías de su existencia; un bestseller ya pasado de moda que nunca leíste; una novela que llevabas tiempo queriendo leer, pero a la que nunca encontraste tiempo; ejemplares de la ya desaparecida editorial Círculo de Lectores que siempre eran un sello de calidad (o al menos de disfrute asegurado).
Además, el Truque de libros tiene un aliciente de emoción: solo puedes coger tantos libros como tickets tienes en tu mano. Es decir, cuando vas a una librería, puedes llevarte a casa todos los libros que quieras (dependerá, claro está, de tu capacidad económica, pero siempre puedes gastarte 60€ en vez de los 40€ que tenías previsto). En cambio, aquí el dinero no vale. Solo sirve el ticket que te han dado en la entrada y, por eso, tienes que seleccionar bien el libro al que le dedicarás tu tiempo y tu espacio. Un reto que forma parte del juego.
A esta experiencia se le suma un condicionante que lo hace más excitante todavía: solo ocurre una vez al año. Si el Olentzero se deslizara por nuestras chimeneas todos los meses, perdería la emoción. Pues con el Trueque de libros pasa exactamente lo mismo. Es un evento que ocurre una sola vez al año y al que estás esperando durante meses (al menos yo, desde meses antes ya he planificado qué libros intercambiar).
Si esto fuera poco, en el Truque de libros he sido testigo de solidaridad lectora como no lo he visto en otros lugares. Los libros que no pasan el filtro de los criterios del intercambio se dejan en las mesas que hay en el centro del Iradier Arena para que a quien le interese se los lleve a casa. En estas mesas, me he encontrado auténticos tesoros como El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde o Papá Goriot de Honoré de Balzac. También me ha ocurrido que alguien sin conocerme me ha entregado sus tickets porque ya se tiene que marchar y no puede volver al día siguiente. O el simple hecho de que entre lectores nos recomendamos los libros ante la duda de si cogerlo o no. Por ejemplo, en esta edición, me he llevado la primera novela de Camilla Läckberg ante la insistencia de una lectora de que sus tramas están muy bien. A su vez le recomendé a otra persona que se llevara a casa una de las novelas de thriller psicológico que más me han impactado en mi trayectoria como lectora voraz.

Tengo una amiga que califica al intercambio de libros como «el vertedero de los libros de Vitoria». Según ella, solo puedes encontrar lecturas que nadie quiere ya que quien se desprende de un libro es porque no es bueno. Obviamente, no opino lo mismo. Que una persona no haya disfrutado con la lectura de un libro, no significa que para ti no sea un gran libro. En muchas ocasiones, me he llevado a casa novelas que desconocía su existencia y que luego me han enamorado. Asimismo he visto libros que me han encantado y de los que nunca me desprendería, pero, por alguna razón, alguien no opinaba lo mismo y los ha intercambiado por otros. Además, está el hecho de que no solo llevamos aquellas novelas que detestamos. En muchas ocasiones, he llevado ejemplares que tenía repetidos (bien porque me los habían regalado, bien porque encontré una edición mejor del mismo) o que simplemente ya no tienen cabida en mi biblioteca personal porque el espacio es el que es. También está la gente que quiere dar a conocer libros que les han apasionado y que son poco conocidos con el fin de que otras personas disfruten de su lectura y aprendan con ella.
Ahora hay que volver a esperar un año a que se vuelva a celebrar. Aunque acaba de pasar la fecha, ya tengo ganas de que pasen estos meses para regresar al Iradier Arena y vivir la emoción de encontrarme con lecturas nuevas, inesperadas y apasionantes. De momento, me leeré las novelas que he conseguido en esta edición y pronto empezaré a planear cuáles serán los libros que llevaré en 2027.
© Leire Ibáñez de Gauna, texto y fotografías
