Deportes de nieve
Llega el invierno y, con él, los deportes de nieve: esa especie de espuma blanca que cubre montes y valles situados a más de 1.000 metros de altitud.
Por las laderas, multitud de personas descienden a toda velocidad con un único objetivo: llegar cuanto antes para poder volver a subir y, una vez arriba, deslizarse de nuevo cuesta abajo. La mayoría lo hace con el rostro desencajado por la aceleración, buscando mayor rapidez y velocidad y, con un poco de suerte, regresar sanos y salvos a casa para presumir de un día completo en la montaña. Este magnífico ejemplar es, en argot deportivo, lo que se denomina un esquiador de primera.
De vez en cuando, alguno se rompe una pierna, un brazo o sufre un fuerte golpe en la cabeza, pero no importa: cuando se recupere, volverá a intentarlo. Lo que no sabemos es en qué condiciones quedará la próxima vez.
Otro de los deportes practicados en estos días de nieve, bufandas y gruesos abrigos es el patinaje, a veces artístico y otras no tanto. En algunas ocasiones, el supuesto artista sobre los patines intenta mantenerse en pie incluso a costa del equilibrio de los demás patinadores. Aquí no se sufre tanto como en el esquí y, sin que sirva de precedente, lo habitual son unos moratones sin mayor importancia.
Y nos queda el más profesional de los deportes de invierno: el salto de esquí. En él, unos auténticos temerarios se lanzan por una rampa cubierta de nieve hasta alcanzar una velocidad que les permite elevarse varios metros en el aire para aterrizar, segundos después, en una pista marcada con líneas que indican la distancia recorrida y la posición final obtenida en la competición.
Lo cierto es que se dan pocos accidentes, pero cuando ocurren, las lesiones suelen ser graves o muy graves, ya que la vida del saltador puede llegar a peligrar.
Otro deporte destacado es el eslalon gigante, una modalidad en la que los esquiadores deben sortear una serie de banderas en zigzag para alcanzar la meta en el menor tiempo posible. Mantener el equilibrio es fundamental, ya que una caída puede provocar lesiones importantes.
Existen también otras modalidades más modernas, como el curling, en el que, con la ayuda de una especie de escoba, los jugadores deslizan una piedra sobre el hielo con el objetivo de dejarla lo más cerca posible del centro, incluso desplazando las piedras del rival.
Ha llegado el invierno y la nieve vuelve a cubrir las montañas. En la pantalla, los saltos de esquí se suceden uno tras otro, y yo disfruto del espectáculo desde casa, brindando por una nueva temporada de deportes de invierno.
© Txema Imaz, texto; PPO, fotografía
