martes, marzo 17, 2026
ArteCine y TV

Cuando el cine se convierte en arte: David Lynch y la arquitectura de los sueños

Lo sé. No me he equivocado, esto no es una pestaña de cine sino de arte. Lo que pasa a veces es que se fusionan ambos términos y ocurren cosas, y me veo por tanto en la obligación de tener que mencionarlas en este artículo porque si no se quedan en el olvido. ¿Y quién soy yo para negarle a un posible lector de esta columna ver y experimentar, posiblemente, el mejor cine que haya visto nunca?

Antes de comenzar es importante comentar que hasta que no finalicé Twin Peaks y la obra de Lynch decidí no escribir este artículo, para poder comentar su obra desde una perspectiva más global.

Si estás aquí leyendo esto y dedicándome unos minutos de tu tiempo será porque te gusta el arte, y como buen lector y amante del arte en todas sus manifestaciones (o en casi todas), entenderás que a veces cine y arte van de la mano. Bueno, pues este es el caso.

Mi recorrido con Lynch no se remonta a mucho tiempo atrás. Algunos lo reconocíamos fácilmente como el autor de “cine raro”. Hace cosa de un año empecé a experimentar en este campo viendo algunas pelis de directores como Lars von Trier (Anticristo, Melancolía o Ninfomanía), grandes obras también para el que le guste el cine algo distinto.

Pues paralelo a esta época vi la primera de Lynch: “Carretera perdida”. Sinceramente, ni fu ni fa. Recuerdo que no entendí mucho, que era una película muy rara, de esas que decides meter en un cajón y no volver a tocar estos terrenos de “lo raras que son”.

Tiempo después, trasteando en mis canales, vimos mi pareja y yo que estaba disponible la mítica de los 90, Twin Peaks. ¿Por qué no verla? Lo cierto es que después del regusto que tuve con la primera peli de Lynch la idea no me motivaba y hasta es más, la relacionaba, sin saber muy bien por qué, con la típica serie americana que trata sobre crímenes y policías y poco más (perdón por mi desconocimiento).

Decidimos ver un par de capítulos y ver qué tal. Poco a poco la historia va avanzando y el caso de la muerte de Laura Palmer, que es así la protagonista e imagen de la serie, va fusionándose con una historia mucho más compleja que va adquiriendo otros tintes a medida que va avanzando la serie.

Sin spoilear, diré que la segunda temporada acaba con una frase épica que dice: “I’ll see you again in 25 years.” (“Nos veremos otra vez dentro de 25 años.”) y efectivamente, así fue: entre el final de la segunda y el comienzo de la tercera, estrenada en 2017, pasan efectivamente 25 años. Para los freaks de la serie sabemos que hubo vaivenes, que posiblemente la tercera nunca llegaría a estrenarse, pero finalmente, tras varios acuerdos y vaivenes entre canales de televisión y los propios Frost y Lynch sorteando varios temas (productores de la serie), El retorno de Twin Peaks vio la luz en Showtime en 2017.

¿Por qué tanto bombo con esta serie?

Porque Twin Peaks no es una serie “al uso” y mucho menos cuando hablamos del año 1990, es decir, 36 años atrás. Twin Peaks es compleja, simbólica, utiliza el lenguaje de los sueños de una manera magistral y es una obra de arte en sí misma. Y es que al propio director le apasionaba el arte y, por tanto, creo que utilizaba la vía del cine para dar rienda suelta a su imaginación como artista (vaya que si lo consiguió).

He visto grandes series a lo largo de mi vida, pero ninguna estará jamás al nivel de Twin Peaks. Y es que, más que una serie que hay que entender, Twin Peaks es una experiencia en sí misma, una interpretación que deja al espectador completamente absorto de principio a fin y que, lejos de tratar de entender el significado de lo que Lynch pretende transmitirnos, es más una “ida de olla”, coloquialmente dicho, que, si no te deja cuando acaba con una lágrima rodando por la mejilla o agarrado con fuerza al reposabrazos de tu butaca, es que no entendiste nada.

No se puede explicar, hay que verlo y hay que sentirlo.

Las películas de David Lynch son: Eraserhead (1977), El hombre elefante (1980), Dune (1984), Terciopelo azul (1986), Corazón salvaje (1990), Twin Peaks: Fuego camina conmigo (1992), Carretera perdida (1997), Una historia verdadera (1999), Mulholland Drive (2001) e Inland Empire (2006).

A falta de Dune, que me está costando encontrarla, el resto diré que podrían hacer el combinado perfecto para ser de nuevo otra experiencia como lo fue Twin Peaks.

Por partes: quizá ninguna película me removió más que El hombre elefante. En una Inglaterra victoriana en plena revolución industrial, donde la supuesta verdadera belleza reina entre sombreros de copa, nos damos cuenta de que, lejos de ser así, es en la verdadera bondad del ser humano donde está.

Eraserhead (o Cabeza borradora) es como contemplar un cuadro abstracto. Si eres capaz de sobrellevar los silencios de la película, las conversaciones, el tenebrismo que te atrapa, verás que el mensaje (o posible mensaje libre de la interpretación de cada uno) te va calando cada vez más una vez que la has terminado. Y para aquellos que dicen que este cine es para “supuestos entendidos que se las dan en la materia”, estaría genial comentar que este film es el favorito de grandes como Kubrick o Scorsese.

Twin Peaks: Fuego camina conmigo. Para mí, esencialmente necesaria si eres fan de Twin Peaks, ya que puedes ver la historia y la evolución de los últimos días de Laura Palmer desde otro punto de vista, y tratar de entender mejor a la protagonista de la serie.

Una historia verdadera es belleza pura residiendo en algo tan simple como un señor que va a visitar a su hermano enfermo recorriendo de estado a estado usando como medio de transporte su cortacésped. La música y la fotografía son totalmente brutales.

Para no daros la chapa con el resto de películas, diré que son unas verdaderas joyas, unas más abstractas que otras, con libres interpretaciones, pero majestuosas igualmente en sí mismas.

Igual que un artista nos deja su obra al fallecer, Lynch nos ha dejado una increíble filmografía digna de ser disfrutada por todos. Porque Twin Peaks y cada película son una joya en sí mismas.

¿Has visto algo de Lynch últimamente? ¿Qué te removió?

Te leo en comentarios, y te dejo algunos dibujos que hice de Twin Peaks para homenajear su obra.

Larga vida al cine, y larga vida al arte.

© Raquel Aguilar Díaz, texto e ilustraciones

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *