Lectura voluntaria, significados primarios y símbolo universal
El pasado 16 de mayo se celebró la última sesión del Club de Lectura de Literatura clásica en la que se comentó una de las obras más grandes de la literatura: Fuente Ovejuna de Lope de Vega. Un clásico entre los clásicos que bien merece un revisionado y al que siempre es bueno volver.
Estoy segura de que todos hemos escuchado alguna vez eso de «¡todos a una, como en Fuente Obejuna!». Y es que es raro que alguien no haya estudiado en el colegio esta obra de Lope de Vega (o bien, que no se lo hayan enseñado es una aguda crítica al sistema educativo). Pero sin meterme en otros asuntos que ahora no vienen a cuento, la gran mayoría conoce las características del teatro Barroco, el argumento de la obra e incluso puede que haya analizado el monólogo de Laurencia en el que empuja al pueblo a rebelarse contra la tiranía del Comendador. También puede que de forma obligatoria hayan leído la obra. Lo que quizá no es tan habitual es que se lea a Lope de Vega de forma voluntaria, solo por placer. En muchas ocasiones, parece que nos olvidamos de que en la literatura hispánica hay obras grandiosas que merecen ser leídas por la belleza que destilan y por la profundidad de sus argumentos. Está muy bien que en el colegio estudiemos el teatro barroco, pero también lo está que quitemos prejuicios y que leamos (ya de adultos y sin obligaciones) estos libros.
Cualquier lector que ose adentrarse en los versos de uno de los más grandes autores de todos los tiempos (no olvidemos que renovó el teatro de pies a cabeza y que las formas que él empleó se siguen utilizando a día de hoy), disfrutará, entre otras cosas, de la musicalidad de la rima, la perfección de la métrica y de los usos primitivos de las palabras. En una época en el que el lenguaje se está depreciando de manera alarmante, tener en las manos la posibilidad de leer un texto lleno de palabras con su sentido primario es una experiencia gratificante y enriquecedora con la que se aprende mucho. Además, la obra nos permite acercarnos al habla popular de las gentes del siglo XVII y, con ello, ilustrarse sobre la forma de la vida rural.
Por otro lado, en el Club comentamos largo y tendido sobre la importancia del contexto histórico de Fuente Ovejuna. Hay que tener en cuenta de que la obra se inspiró en un hecho real que Lope de Vega ficcionó 140 años más tarde. Dicho suceso quizá no hubiera ocurrido si la situación de España hubiera sido diferente. En una época donde está en entredicho el poder de las órdenes religioso-militares, como la de Calatrava, y se está fraguando una guerra civil por la sucesión al trono después de la muerte de Enrique IV, un Comendador que cree que las gentes de Fuente Obejuna le pertenecen abusará de su población hasta que esta decida rebelarse. Quizá si la forma de gobierno hubiera sido diferente, nunca hubiera habido una persona con tanto poder sobre los demás. Y es que no podemos olvidarnos de que la estructura política influye en nuestras vidas más de lo que pensamos. Y si no, que se lo pregunten a los habitantes de Fuente Obejuna que sin pretenderlo se convirtieron en un símbolo universal de la unión de un pueblo contra la injusticia y la maldad.
Leer Fuente Ovejuna para la última sesión del Club fue todo un acto de amor por la literatura y no hay mejor forma de hacerlo que compartiéndolo con los demás. Además, puedo asegurar que ha sido un placer dialogar con todos los asistentes que han venido a lo largo del curso y han aportado su esencia al Club.
P.D: Todo lo bueno termina, pero el viaje del Club de Lectura de Literatura clásica no finaliza aquí. El próximo curso volveremos con nuevos autores, con épocas que no se han explorado, movimientos literarios que no se han tratado y alguna que otra sorpresa. Espero que tú, que has leído este artículo, te animes a hacernos una visita. Comenzará en octubre en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa. ¡Espero verte!
© Leire Ibáñez de Gauna, texto y fotografía
