martes, febrero 17, 2026
Arte

Arte e historia: Alicia en el País de las Maravillas

Muchos de vosotros conoceréis el clásico de Lewis Carroll, publicado en plena época victoriana en 1865 y, cómo no, la adaptación que Disney hizo a esta obra maestra en 1951. A diferencia de otros clásicos que se fueron estrenando en la época, Alicia en el País de las Maravillas no tuvo un gran éxito, pues no trataba de una princesa buscando su príncipe azul. Alicia era oscura, llena de simbolismo, metáforas y elementos surrealistas que, lejos de acercar al espectador a una historia romántica, lo empujaban a un mundo lleno de secretos, puertas cerradas con candado y alegorías, escondidos tras el rostro de una dulce niña con delantal y vestido azul.

Alicia es la imagen que se muestra frente al espejo.
Alicia somos nosotros frente a ese umbral que deseamos traspasar para conocer todo un mundo repleto de animales que hablan y flores que cantan canciones.

Antes de pasar al tema que aquí nos concierne como buenos artistas e intérpretes, ¿quién era Alicia? ¿Realmente existió?

Alice Pleasance Liddell nació en 1852 en Inglaterra, lugar donde conoció a Carroll, quien le contaba diferentes historias para entretenerla, siendo Alicia en el País de las Maravillas una entre muchas. La misma Alicia le pidió a Carroll que publicase esta historia, sin saber de antemano la repercusión que tendría a nivel global, pues, como comentábamos, Alicia es compleja y no responde al prototipo de la joven de la época. Alicia era curiosa, directa y poco complaciente con la autoridad.

Pasemos al arte, ahora sí.

Alicia en el País de las Maravillas se publicó en 1865 con las ilustraciones de John Tenniel desde la primera edición. No fue elegido al azar, pues Carroll le eligió a él expresamente para entintar sus páginas con un nivel de exigencia máximo, para que este captara la esencia de Alicia de la mejor manera posible.

Alicia no es solo un libro de lectura más; es una obra de arte en sí misma, captando y fusionando narrativa e ilustraciones en una sola.

Si comparamos las Alicias de Disney y Tenniel, nos daremos cuenta de dos estilos diferentes que, históricamente, también vivieron dos contextos distintos.

La Alicia de Tenniel es victoriana; sus trazos lineales y entintados podrían recordarnos a las bellas damiselas ornamentadas de Alphonse Mucha por su estilo lineal y trazo dibujado, recordándonos, por otra parte, a un grabado. Su función no es adornar ni colorear las ilustraciones para un cuento infantil leído para niños, sino contar la propia historia de forma adulta a través de los propios dibujos. Los mismos emanan una personalidad brutal.

La Alicia que todos conocemos de Disney nos contextualiza en una época de posguerra en Estados Unidos. Tiene un tono más fantástico, lúdico y emocional. Suponemos que, al tratarse de un momento histórico diferente, la propia Alicia, con su estilo y su historia, ha de adaptarse al medio que en ese momento la rodea.

Alicia no es ni Blancanieves ni Cenicienta. Alicia es una dulce niña que se cuestiona el mundo que la rodea. Acostumbrados a éxitos previos ya estrenados como los mencionados, u otras historias más narrativas como DumboPinocho o Bambi, Alicia, con sus colores, sorprendió a muchos, pues no era un cuento cualquiera; era mucho más que una historia.

Alicia atravesó el espejo de una forma única y sin dar marcha atrás.
La guarida del conejo le ayudó a dar ese paso y su gatita Diana era su tótem, aquello que la conectaba con la realidad.

Os animo a que busquéis el arte de Alicia, pues el arte que conecta con diferentes épocas de la historia nos permite y nos ayuda a comprender mucho más cómo era ese momento y nos sitúa en esa mesa, en ese escritorio donde se realizaban los primeros trazos que daban color a estas maravillas que perdurarán en la historia.

Os dejo con cariño algunas versiones que he ido realizando de Alicia con el paso de los años y, a continuación, os dejo algunas exposiciones interesantes que podéis disfrutar en esta, nuestra querida ciudad.

Artium
Marwa Arsanios. La tierra no será poseída
7 nov 2025 – 12 abr 2026

Mirar por un círculo en un círculo de miradas
16 ene 2026 – 30 ago 2026

Museo de Bellas Artes
Paisajes cercanos
31 oct 2025 – 12 abr 2026

Isaak Díez (1891–1962). Vida y obra de un artista alavés
24 sep 2025 – 12 abr 2026

Casa de Cultura Ignacio Aldecoa
Dos épocas, dos maneras de ilustrar, con obras de Carlos y Judith Sáenz de Tejada
Hasta el 25 abr 2026

© Raquel Aguilar Díaz, texto e ilustraciones

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