Aventuras y desventuras de Robin el truhan en la 3ª edición del Festival Internacional de Cuento Literario Aldecoa de Vitoria-Gasteiz (Último capítulo)

ÚLTIMO CAPÍTULO
VARIACIONES
No es lo mismo leer que entender lo que lees. Las variaciones de la literatura tienen siempre un milagro, y a veces ese milagro son las adaptaciones cinematográficas. Robin el Truhan se perdía en las salas de cine y durante dos horas se olvidaba del mundo o se olvidaba de sí mismo; pero ahora un cambio de rumbo llamaba a su puerta. La veleta de sus viajes estaba a punto de cambiar de dirección. Él sabía que hoy tenía que irse de Vitoria con cien fotografías más que cuando llegó.
Vino el martes y hoy es sábado, y con el tiempo, por esas calles, se había convertido en un aprendiz de relatista. Su imaginación se había atrevido a madurar en la tercera edición del Festival Internacional de Cuento Literario de Vitoria-Gasteiz. Había decidido explorar el universo de las adaptaciones al cine de los cuentos para volver a su bosque de Sherwood con una nueva definición de lo que significa enfrentarse al folio en blanco.
La frustración para contar había desaparecido entre las ponencias a las que asistió esta semana. El relato ya era parte de su vida y, con el relato, también las ganas que Robin el Truhan tenía de escribir.
Aquel 14 de marzo amaneció lloviendo en la ciudad. Creyó que ese momento era el principio del final perfecto para su aventura. Así que desayunó y, cerca del mediodía, volvió a la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa para asistir a la actividad “Proyección de cortometraje y conversación: De cuento a película: Venta segura vs. Un día de suerte”, impartida por el escritor Javier Ovejero.
En ese regalo mañanero pudo disfrutar del cortometraje Un día de suerte, basado en el cuento Venta segura del propio autor.
Todo relato tiene que dirigirse a un final predeterminado. Quizá Robin el Truhan tenga su destino escrito y, en su futuro cercano o lejano, consiga ser cuentista. Pero, para narrar nuestro personaje, en ese momento supo que sus aventuras y desventuras iban a cambiar de rumbo. A partir de ahora se prometió escribir todos los días para encontrar su cuento, aquel que empezó a nacer en el tercer Festival Internacional de Cuento Literario de Vitoria-Gasteiz.
Llegó a su hogar por la noche. El bosque de Sherwood no había cambiado: su casa seguía allá, Juan Sin Tierra seguía allá, Ricardo Corazón de León seguía allá y Fray Tuck le esperaba impaciente con su jarra de cerveza.
Robin el Truhan vio en su escritorio un libro que le estaba llamando desesperadamente. Así que nuestro truhan primero esperó a quedarse solo y, cuando llegó el momento, se metió dentro del libro literalmente. Se convirtió aquel Robin el Truhan, por fin, en su variación literaria: Robin Hood.
Al día siguiente los animales estaban despiertos, bañados por la luz, cuando dentro de aquel libro se escuchó una alabanza, como si aquel personaje quisiera exclamar su alegría:
—¡Viva el cuento literario!
Y todas las aves que estaban por allá se acercaron a la ventana, y todos los animales olfatearon aquel libro para ver qué pasaba.
¡Robin Hood fue feliz!
Entrevista a la escritora Clara Obligado, ganadora del Premio Setenil al mejor libro de cuentos en 2012
© Jorge Girbau Bustos, texto, fotografía y entrevista; LuisÁn Ortiz, grabación, edición y montaje de vídeo
