Crónica de una reportera en el Negrasteiz (II)
Después del aperitivo del jueves, toca inaugurar de forma oficial el Negrasteiz. La gente hace cola desde hace rato en la puerta del Palacio Europa. Se ha corrido la voz de que uno de los autores más grandes del panorama literario español va a estar presente. Poco a poco la sala Francisco de Vitoria se llena y los nervios se palpan en el ambiente.
Entonces hace su aparición Arantza Cordero, la maestra de ceremonias, que representa a la novela negra como una auténtica femme fatale (pero una realista, con personalidad y aplomo). Ella, junto a la cantante chilena Claudia Morales (¡qué prodigio de voz!) teatralizan una reflexión sobre lo que significa la novela negra para los lectores y cómo en un mismo libro podemos encontrar diversos géneros. Pero lo importante no es eso. Lo importante es el público que ha sido reunido gracias al Negrasteiz, el festival que homenajea al género negro en todas sus vertientes.
Tras este espectacular inicio, Jesús María Sáez, el director del festival y más conocido como “Txusmi”, sale al escenario para hablarnos de un discurso que, como buen escritor, amenaza largo. Pero todo lo contrario: de forma escueta y concisa ha dejado claro cuál es el objetivo de este festival: que se haga un lugar en el mapa nacional y, por supuesto, que los asistentes leamos y lo hagamos mucho. Para que este festival sea lo más plural posible, Vanesa de la Puente se ha unido a él en escenario para presentar el programa en euskera.
Tras esta presentación, ha tocado el turno a los representantes institucionales. Sonia Díaz de Corcuera, concejala de cultura, ha expresado su amor por la literatura negra y cómo surgió esta adicción. Al igual que el director del festival, ha reivindicado la lectura y las librerías y ha aprovechado para recordarnos que el próximo fin de semana habrá una feria del libro en Vitoria-Gasteiz después de varios años sin celebrarse. Iñaki Gurtubai, diputado de igualdad, euskera y gobernanza, ha afirmado que aunque Vitoria se trate de una ciudad tranquila, siempre hay secretos y la novela negra es la encargada de sacarlos a la luz. Como amante del género ha recomendado a dos de los autores que estarán el sábado en el festival y ha dicho una frase con la que cualquier amante de las letras puede sentirse identificado: «Leer es un superpoder». Y lo es. Lo es porque nos hace libres. Nos da la capacidad de pensar y de discernir lo que está bien y lo que no. Por eso, citando a “Txusmi”: «leed y leed mucho».
Ahora sí, ha llegado el plato fuerte. Nada más ni nada menos que Lorenzo Silva. ¿Hace falta presentación? Bueno, por si no lo conoces, querido lector de CulturaBAI, Lorenzo Silva es Premio Nadal 2000 y Premio Planeta 2012, además del creador de la serie literaria sobre los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Su intervención ha estado moderada por Juan Mari Barasorda, director del festival Bruma Negra de Plentzia (que para quien le interese se celebrará del 15 al 17 de octubre).

Barasorda lo ha entrevistado basándose en el recorrido literario de Silva, ya que muchas veces tendemos a fijarnos en las novedades y nos olvidamos de otros libros que salieron antes y que son fundamentales para comprender al autor. El primer periodo de Silva se caracterizó por compaginar su trabajo como abogado con la escritura, pero todo cambió cuando fue finalista del Premio Nadal gracias a La flaqueza del bolchevique. Entonces las editoriales que lo habían rechazado hasta el momento, empezaron a llamarlo.
Para una persona que nunca creyó que pudiera vivir de la escritura, encontrarse con un grupo editorial que apostara por él pese a las dificultades que tuvo la propia directora para dar luz verde a la serie de Bevilacqua y Chamorro es algo que a día de hoy no consigue asimilar. Y eso que han pasado más de 30 años. Su humildad y cercanía a la hora de relatar algo así sirve de inspiración para todos aquellos que también escribimos y queremos hacernos hueco en este complejo mundo y nos recuerda que ni los más grandes tuvieron comienzos fáciles.
Desde luego, la pregunta obligada a la que el autor siempre se enfrenta es la que muchos se formularán en sus cabezas: ¿por qué unos guardias civiles? Como él mismo afirma, la historia de la Guardia Civil es convulsa, al igual que lo fue la historia de España en esos años, pero él quería mostrar que debajo del tricornio hay seres humanos. Y así surgieron dos de los personajes más queridos de la literatura española: Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro.
Dos personajes que se diferencian del resto de protagonistas de la novela negra en su camaradería (recordemos que no hay mucha literatura entre hombre y mujer como amigos, al menos no con una amistad tan real y profunda como la de estos dos) y en su evolución a lo largo de tantas y tantas novelas. Y es que después de tantos libros, ambos arrastran una carga emocional que solo ellos pueden entender.
Además, Silva no ha querido que su libros sean libros de personajes, sino que ha tratado de llegar más allá y reflejar lo más fiel posible la realidad en una investigación criminal. De esta forma, comenzó a introducir secundarios que ayudaban a los protagonistas en la investigación y a su vez les ha ido otorgando un carácter propio y una evolución como si fueran personas de verdad. Como él mismo ha asegurado: «En un crimen grave hay mucha gente involucrada. Todo el trabajo del cuerpo policial es de alto nivel para garantizar el Estado de Derecho, pero ese trabajo no lo hace una única persona, sino que se hace entre muchas». Una sinfonía policial que destaca sobre otras novelas con un único investigador.
Por otro lado, una característica de sus obras es la unión de las letras con la música. En sus novelas hay muchas referencias a canciones y cantantes porque al propio Silva le apasiona la música y es un rasgo que comparte con Bevilacqua. «La música refleja lo que eres y, cuando conduces y viajas con gente, compartes algo de ti con los demás». Por ejemplo, en la novela El mal de Corcira el protagonista escucha Ken 7 cuando se dirige con su vehículo a Guipúzcoa como una manera de obligarse a mirar el mundo como lo ve el que tienes enfrente.
Por último, también ha habido espacio para hablar sobre las novelas que ha escrito en colaboración con su esposa Noemí Trujillo. Pese a ese rechazo de los lectores de la escritura compartida, ellos han conseguido unirse y escribir en los puntos que están de acuerdo. Trujillo aporta esa visión de madre y mujer que comparte con la protagonista de esta serie, Manuela Mauri, y juntos han conseguido crear unos libros en los que se tratan crímenes cercanos que pueden ser fáciles de identificar con la realidad de los lectores.
Recomiendan no conocer a tus ídolos, por el tema de que quizá te decepcionen y todo eso. En este caso, ha sido todo lo contrario. Si antes sentía estima por este autor, después de haber disfrutado de su charla, el nivel fan está por las nubes. Ha sido un verdadero placer tener el privilegio de conocer en persona a un escritor tan famoso y humilde a la vez, pero también sabio y nada pedante. Por supuesto, tras el coloquio, me he escapado corriendo para que me firmara dos ejemplares de sus novelas que guardaré como un tesoro.

© Leire Ibáñez de Gauna, texto y fotos
