La sinestesia y el arte de mezclar colores y sonidos donde otros solo oyen notas
Si alguna vez escuchaste hablar de la sinestesia, sabrás entonces de lo que estamos tratando en este artículo. En cualquier caso, te animo a que te quedes a leerme y descubras lo que aquí pretendemos desgranar.
Hace muchos, muchos años descubrí esta capacidad de entremezclar los sentidos; allá donde se fusionan el oído y la vista, un lugar donde, cuando escuchas una canción, ves una forma o visualizas una obra de arte, el cerebro lanza señales donde lo que ves lo escuchas y lo que escuchas, lo ves.
¿Y si te dijera que el color naranja me recuerda a los números impares?
Mi amiga Antía, de Galicia, y yo hablamos de ello hace muchos años. Descubrimos el potencial de poder escuchar una secuencia de notas musicales y que ello nos recordara un color. Hablamos de ello de forma superficial, pero aquello se grabó en mi mente y sentí curiosidad por este fenómeno, así que seguí indagando.
No es imaginación, tampoco es una metáfora artística. Hablamos de experiencias sensoriales reales que nos permiten visualizar paisajes completos cuando escuchamos una canción, sentir un color determinado cuando escuchamos una voz o relacionar una forma concreta con una letra.
¿Tiene sentido? Pongamos un ejemplo:
Si yo te menciono la letra B y la letra X, y te doy dos colores —naranja y lila—, ¿a qué letra los asignarías? Si la respuesta es B: lila y X: naranja, creo que vas entendiendo esto de lo que hablamos.
Mi mente de artista siempre trató de relacionar los tonos suaves y pasteles con imágenes más idílicas, más de cuento. Curiosamente, todo aquel que conoce mi obra sabe que me encanta utilizar colores saturados, perfilar los contornos de las figuras no siempre con líneas finas y remarcar mucho las siluetas, ya que relaciono todo ello con una mayor vitalidad en mis ilustraciones.
“El color es el teclado. Los ojos son los martillos. El alma es un piano con muchas cuerdas.” — Kandinsky
Artistas como Wassily Kandinsky ya intentaban pintar la música para traducir sus obras en colores. A la vista está cómo sus cuadros evocan sonidos y, al revés, cómo determinados sonidos podrían evocar fragmentos de su obra.
Músicos como Pharrell Williams afirman incluso componer música a través del color.
¿Curioso cuanto menos, no? Color, música, formas y sintonías que van todas juntas de la mano.
Se dice que toda persona con cierta sensibilidad artística es capaz de entender esto. Y quizá lo más interesante sea que cada cual puede traducir esos sonidos y formas de una manera distinta, entendiendo el mundo no tal como es, sino como uno mismo lo percibe. Eso hace que cada persona tenga su propia percepción y, en cierto modo, su propia realidad. Y eso es bonito.
Me gustaría compartir contigo un par de trabajos míos para que podamos valorar qué te evocan, qué melodía te viene a la cabeza cuando ves los colores o qué banda sonora asignarías a cada uno de ellos. Piensa y compártelo; te leemos.


Larga vida al arte y a la música.
© Raquel Aguilar Díaz, texto e ilustraciones
