Pequeños gestos que ayudan
Son numerosos los proyectos en favor de la ecología local que se están realizando actualmente en Vitoria-Gasteiz. Resulta gratificante creer que los políticos de nuestra ciudad apuestan por defender su conservación de un modo ético con la naturaleza, además de social y económico.
Pero, en un escenario mundial tan frágil, en el que ciertos individuos creen que tienen derecho a adueñarse de aquellas tierras que desean, tierras cuyo deshielo total afectará a la rotación del eje central, alargando la duración del día, puede que peque de espíritu quijotesco al querer creer en el pequeño impacto que ejercemos directamente con nuestras acciones particulares.


Por lo general, se piensa que, como individuos, poco podemos conseguir en ningún campo. Que incluso cuidar el planeta no depende de la masa, sino de la cúspide y de las leyes. Pero, en realidad, muchos cambios empiezan en casa, en lo que cada uno de nosotros hace día a día. En un lugar como Álava, donde la naturaleza vive entre nosotros, estos pequeños gestos importan.

Desde siempre he sido fiel defensora del “do it yourself” frente al usar y tirar, del compartir herramientas o dar una segunda vida a objetos. Esto reduce basura y ayuda al medio ambiente. Las incontables garrafas de detergente que evitas tirar desde que aprendes a hacer detergente casero. Los botes que reutilizas, una y otra vez, al preparar tus propias cremas. Los botes de champú que ya no necesitas porque eres tú tu propio artesano. Y, aparte, la cantidad de dinero que ahorras es un suma y sigue.

No es fácil lograr que tu familia se sumerja, como tú, en un mundo desconocido y no exento de laboriosidad. De hecho, mi hija y yo somos la antítesis. Mientras yo he reducido los productos en mi estantería del cuarto de baño, ella tiene que sobreapilarlos porque cada vez tiene más. Mientras ella llega cada semana con un producto nuevo de cosmética, porque ha escuchado los mil beneficios prometidos por una influencer, una amiga o la dueña de alguna tienda, yo le aseguro que estoy contentísima con mi crema de áloe vera y aceite de argán hecha por mí.


Otro modo de poner tu grano de arena es elegir alimentos de la zona. Con verduras de la Llanada Alavesa ayudas a reducir la contaminación del transporte, además de apoyar a los productores locales. Cada vez que dejas el coche en casa ayudas a tener un aire más limpio y una ciudad más tranquila. Cuando no tiras basura por la calle, respetas los caminos o participas en actividades de limpieza, ayudas a mantener los parques naturales en buen estado. Cuando apagas las luces, usas bombillas de bajo consumo o no abusas de la calefacción demasiado alta, reduces el gasto energético.
Y, aunque no nos demos cuenta de ello, nos gusta la imitación. Por eso, cuando alguien ve lo que tú haces, hay muchas probabilidades de que te imite. Lo que empieza como un gesto aislado se convierte en un cambio colectivo. Cuidar el planeta no es solo realizar grandes acciones. Cuidar el planeta es también permitirte esos pequeños gestos de cada día.

© Luna Henxe, texto e imágenes
