Ceviche de solomillo de cerdo: una forma diferente de saborear el verano
Hola, mis queridos lectores de CulturaBAI:
Una vez más nos encontramos entre fogones, y esta vez quiero proponeros una receta que nace de una pregunta muy sencilla: ¿por qué un ceviche tiene que ser siempre de pescado?
El verano invita a cocinar de otra manera. Buscamos platos frescos, ligeros, llenos de color y de sabor, recetas que podamos preparar sin complicarnos demasiado y que, sobre todo, nos permitan sentarnos alrededor de una mesa y compartir.
Por eso, en esta ocasión he querido darle una vuelta a uno de mis platos favoritos y cambiar a su protagonista: el pescado deja paso al solomillo de cerdo de capa blanca.
La idea puede parecer atrevida al principio, pero precisamente ahí está la gracia de cocinar: experimentar, cuestionar lo que damos por hecho y descubrir nuevas posibilidades para ingredientes que conocemos de toda la vida.
El resultado es un ceviche fresco, cítrico y ligeramente picante, donde la suavidad del solomillo se encuentra con la acidez de la lima, el crujiente y color de los pimientos, la cebolla, el frescor del perejil y ese pequeño toque de picante casero que, como buen amante de los sabores con carácter, no podía faltar.
Así que hoy os invito a viajar conmigo desde mi cocina hasta el Caribe, pero sin necesidad de coger un avión.
Preparad las limas, abrid bien los sentidos y vamos a cocinar.
Ceviche de solomillo de cerdo
Ingredientes para 4 personas
• 1 solomillo de cerdo de capa blanca
• 2-3 limas
• ½ cebolla morada
• ½ pimiento rojo
• ½ pimiento amarillo
• ½ pimiento verde
• Perejil fresco
• 1 diente de ajo
• Picante casero al gusto
• Sal
• Pimienta negra
• Agua
Elaboración
Comenzamos cocinando el solomillo en agua con sal, pimienta negra y un diente de ajo. De esta manera conseguimos una carne tierna, jugosa y con sabor desde el primer momento.
Mientras se cocina, vamos preparando el resto de los ingredientes. Picamos finamente la cebolla y los pimientos de diferentes colores y añadimos el perejil fresco.
Exprimimos las limas sobre las verduras para aportar esa acidez y frescura característica de un buen ceviche.
Y llega mi toque personal: el picante casero. La cantidad dependerá de cuánto os guste el picante, pero para mí tiene que estar presente sin llegar a ocultar el resto de los sabores.
Cuando el solomillo esté cocinado, dejamos que se enfríe y lo cortamos en pequeños dados. Lo incorporamos a la mezcla de verduras y lima y removemos con cuidado.
Después lo llevamos al frigorífico durante aproximadamente dos horas. Este reposo permitirá que todos los ingredientes se integren, que los sabores se potencien y que el plato alcance esa temperatura fría y refrescante que buscamos.
Y ya solo queda servir.
El resultado es un plato colorido, fresco y diferente. Una manera de descubrir que el cerdo también puede ser protagonista de una cocina veraniega, ligera y llena de matices.
Porque cocinar, queridos lectores, también es atreverse.
Atreverse a cambiar, a mezclar culturas, a llevar un ingrediente conocido a un lugar inesperado y, sobre todo, a disfrutar del proceso.
Y si además podemos poner el plato en el centro de la mesa y compartirlo con las personas que queremos, entonces la receta ya ha cumplido su verdadero propósito.
Nos vemos en la próxima receta, mis queridos lectores de CulturaBAI. Y mientras tanto, que nunca nos falten ganas de cocinar, de descubrir y de compartir.

© Rigo Macías, texto y fotografía
