Los primeros días de una cocina que empieza a latir
Hola, mis queridos lectores de CulturaBAI. Esta vez quería compartir con ustedes una receta muy especial: unas torrejitas de bacalao típicas de mi tierra. Pero hay momentos en los que la cocina también nos pide contar otra cosa. Y hoy sentía que tenía que hablarles de algo que está empezando a formar parte importante de mi vida.
El pasado 2 de abril abrió sus puertas Kai Plaza Bar Restaurante, en plena Plaza de España de Vitoria. Un espacio acogedor, lleno de ambiente, que nace gracias a la confianza de Emanuel, su propietario, quien ha puesto su cocina en mis manos con una idea muy clara desde el principio: construir un lugar donde se coma bien, pero sobre todo donde se sienta algo.


Antes de que el primer cliente se siente, ya han pasado muchas cosas en una cocina. Elegir los pintxos que entran en carta, probar recetas una y otra vez hasta que encuentran su sitio, ajustar tiempos, sabores y texturas… Son decisiones pequeñas que casi nadie ve, pero que terminan definiendo el carácter de un bar.
Como sé cómo es el público de Vitoria, he querido empezar desde lo seguro: pintxos clásicos bien hechos, tortillas de patata jugosas —con cebolla y sin cebolla— y una novedad que ya está dando de qué hablar, la tortilla de patata con morcilla, un auténtico manjar. También hay guiños personales, como un ceviche de corvina que conecta con mis raíces, o pequeños toques diferentes con pesto y queso crema que van apareciendo en la barra casi sin hacer ruido.


La hamburguesa, por ejemplo, ya tiene seguidores. De esas que quien la prueba, repite.
Entre gente muy querida, compañeros y conocidos, la inauguración fue un momento especial. De esos que no se olvidan fácilmente. Y aunque todavía seguimos ajustando la carta, los menús y el picoteo, ya hay cosas que empiezan a tener identidad propia: los pintxos calientes del fin de semana, las raciones de paella de marisco y esa sensación bonita de que el espacio empieza a respirar por sí solo.


Porque una cocina empieza a latir cuando deja de ser solo un lugar de trabajo y se convierte en un proyecto compartido.
Mi intención es clara: que Kai Plaza tenga una carta pequeña, honesta y hecha con el corazón. Como me gusta cocinar. Como entiendo la hostelería. Como creo que se construyen los lugares que permanecen.

Y quizá por eso hoy sentía que antes que una receta, tenía que contarles esto. Porque hay cocinas que se abren… y otras que empiezan a nacer.
Si alguna vez pasan por la Plaza de España, será una alegría verles por allí. Estamos viviendo estos primeros días con mucha ilusión, entre tardeos tranquilos, comidas y cenas de miércoles a sábado, y los fines de semana también con desayunos que invitan a empezar el día sin prisa.
Kai Plaza está empezando a latir. Y ojalá también lo sientan cuando vengan.



© Rigo Macías, texto; IG: @kaiplazavitoria; Fotos: @zaida.cordero.art
