lunes, junio 1, 2026
Arquitectura

La arquitectura se ve y se siente

Desde las cuevas prehistóricas hasta los edificios más vanguardistas de la actualidad, la razón de ser de la arquitectura ha sido, es y será diseñar espacios para su ocupación humana. Los diseños deben buscar nuestro bienestar y nuestra felicidad. Por tanto, es importante fomentar la relación entre las edificaciones y nuestro comportamiento; es decir, fusionar arquitectura y antropología.

Darwin, reconocido naturalista británico, nos explicó en su famosa teoría que las especies cambian con el tiempo (evolución) y que solo sobreviven las que consiguen adecuarse para vivir en sus entornos (selección natural). Parte de esta evolución es aprender a adaptar los entornos a nuestras necesidades.

Evolución de Darwin

Marco Vitruvio, arquitecto romano que vivió en el siglo I a.C., escribió Los Diez Libros de Arquitectura. Sus datos fueron recopilados y dibujados unos mil quinientos años después por Leonardo Da Vinci, en su famoso L’Uomo di Vitruvio. Le Corbusier creó años más tarde El Modulor para armonizar la arquitectura y el mobiliario, utilizando la medida de un hombre estándar (1,83 m.) con el brazo levantado para crear espacios funcionales.

Aquí un fragmento de la obra de Vitruvio: “Toda la mano será la décima parte del hombre; desde la base del mentón hasta la parte superior de la cabeza hay un octavo de su altura; desde las tetillas hasta la parte superior de la cabeza, será la cuarta parte de la altura”.

Las personas somos el mejor sistema métrico; también para la arquitectura:

Escalas humanas

La neuroarquitectura es la disciplina que combina neurociencia y arquitectura a la hora de diseñar. La arquitectura afecta al cerebro, a las emociones y a nuestro comportamiento. La iluminación, las zonas verdes, los colores, la atura de los techos, los materiales… ¿Somos conscientes de cuánto nos influye, para bien y para mal, el entorno?

En general, hemos pasado de diseños cuidados, elaborados y bellos a diseños en los que priman la funcionalidad y el presupuesto. La humanidad se ha deshumanizado, pero sigue habiendo diseños maravillosos que activan todos nuestros sentidos y que demuestran que la creatividad y el talento son indestructibles. Desde la Segunda Guerra Mundial no habíamos vivido tantos conflictos bélicos como ahora. ¿Crisis humanitaria? La arquitectura influye en nuestro comportamiento, pero ella no es responsable de nuestros actos. Ojalá pudiéramos rediseñar el mundo llenando pueblos, ciudades y países enteros con entornos y edificios amables que, a su vez, contagiaran su esencia a las personas.

¿Cómo percibes Vitoria-Gasteiz? ¿Eres consciente de sentirte mejor en unos lugares que en otros? ¿Sonríes cuando ves un edificio que te gusta? ¿Sientes escalofríos al entrar en algún espacio concreto? Yo tengo claro qué es lo que a mí más me gusta, lo que más me emociona y lo que más me remueve. ¿Y tú?

La Arquitectura se ve con los ojos abiertos y se siente con ellos cerrados.

© Vanesa de la Puente, texto e imágenes

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